En esta situación epidémica, en la que nos encontramos viviendo más o menos aislados, estamos invitados a redescubrir y profundizar el valor de la comunión que une a todos los miembros de la Iglesia”, expresó el Papa mientras invitaba a los creyentes a encontrarnos con Jesús  a través de la virgen María, Ella, aún habiendo sido la elegida de Dios, se entregó en servicio y  amor a su hogar, su Hijo, su esposo,  su familia, los discípulos y hoy por la iglesia. Si bien nuestra experiencia de fe es Cristocéntica, María  con su ejemplo de vida es signo de la unidad y la comunión de la Iglesia y con lo que ella es  nos señala el camino para llegar a Jesús.

“Unidos con Cristo nunca estamos solos, sino que formamos un solo Cuerpo”, alentó a los cristianos, a los que invitó a acrecentar tanto la oración como “la comunión espiritual en la eucaristía, una práctica muy recomendable cuando no es posible recibir el sacramento”. “Esto lo digo para todos, especialmente para las personas que viven solas”, expresó.

El pasaje evangélico de la mujer samaritana, le sirvió al Papa para pedirle a la Virgen María que nos ayude a cultivar el deseo de Cristo, la fuente de agua viva, el único que puede satisfacer la sed de vida y amor que llevamos en nuestros corazones”. Que en este  tiempo en el que la especie humana ha sido afectada por el corona virus la virgen María nos anime a  acoger la propuesta de salvación que tiene el Señor para nosotros.